¿Qué dice la ciencia sobre qué lenguaje estimular cuando un niño con retraso en el lenguaje está expuesto a varios idiomas?
Cada vez más niños crecen en hogares y entornos donde conviven varios idiomas. Cuando aparece un retraso en el lenguaje, las familias suelen plantearse dudas importantes:
👉 ¿Debemos elegir un solo idioma para estimularlo?
👉 ¿Cuál es mejor priorizar: el de casa, el de la escuela… o el que el niño prefiere?
La ciencia nos da algunas claves claras y tranquilizadoras.
1. El bilingüismo no causa retrasos
Uno de los mitos más extendidos es que la exposición a dos o más idiomas “confunde” al niño. Las investigaciones muestran que esto no es cierto: el bilingüismo no provoca retrasos en el lenguaje.
Es cierto que los niños bilingües pueden tardar un poco más en arrancar, pero con el tiempo desarrollan las mismas competencias —e incluso ventajas cognitivas— que los monolingües.
2. La importancia de la lengua preferida por el niño
Cuando existe un retraso, la recomendación científica es clara: conviene estimular de forma prioritaria la lengua en la que el niño se sienta más cómodo y motivado.
¿Por qué?
- Motivación: el niño participa con más ganas en el idioma que prefiere, lo que multiplica las oportunidades de aprendizaje.
- Base sólida: los avances logrados en esa lengua se transfieren después a las demás.
- Menos frustración: trabajar desde la lengua de preferencia evita bloqueos o resistencias.
- Vínculo emocional: con frecuencia, esa lengua coincide con la del hogar y los afectos, lo que fortalece la comunicación.
A veces, nos planteamos estimular en la lengua preferente por los padres o la del país en el que vive, pero si queremos que el/la niño/a se sienta seguro/a y comience a comunicarse, lo mejor es estimular su lengua preferente.
3. ¿Y qué pasa con los otros idiomas?
Estimular la lengua preferida no significa eliminar las demás. De hecho, mantener la exposición natural a varios idiomas es beneficioso, siempre que:
- Haya calidad en la interacción (frases claras, miradas, gestos, turnos de palabra).
- Se aprovechen rutinas diarias con cuentos, canciones o juegos en distintos idiomas.
- Se coordinen familia y escuela para que el niño reciba apoyo equilibrado.
La exposición a varios idiomas es positiva para el niño, pues le estimula cognitivamente y, en el futuro, el conocimiento en ese idioma será extrapolado al resto de idiomas a los que ha estado expuesto.
4. Qué dicen los expertos
- La Asociación Americana de Habla, Lenguaje y Audición (ASHA) afirma que los niños con retraso pueden y deben ser expuestos a más de un idioma.
- Retirar una lengua no acelera el desarrollo; al contrario, puede empobrecer las oportunidades de comunicación. Ya que es probable que el niño utilice palabras en un idioma y otras en otro para facilitar la comunicación al inicio.
- Los estudios señalan que la clave es ofrecer un input rico y constante en al menos una lengua fuerte, preferiblemente la que el niño prefiera.
5. Consejos prácticos para familias
- Observa qué idioma elige tu hijo de manera espontánea: ese será el motor principal de la estimulación.
- Háblale en la lengua en la que tú te expreses con más naturalidad.
- Refuerza con rutinas claras (cuento antes de dormir, canciones, juegos de mesa).
- Coordínate con profesionales (logopedas, pedagogos/as y maestros/as) para dar continuidad a la intervención en el entorno escolar.
- Mantén la diversidad lingüística en casa: tu hijo no se “confundirá”, sino que ganará riqueza.
✅ Conclusión:
Cuando un niño con retraso en el lenguaje vive en un entorno multilingüe, lo más recomendable es priorizar la lengua que él prefiere y en la que se siente más seguro. Esto no significa renunciar a los otros idiomas, sino construir una base sólida desde la motivación y el vínculo emocional. La ciencia respalda que así se favorece tanto el desarrollo lingüístico como el bienestar del niño.
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