El subrayado ha sido, durante décadas, una de las estrategias de estudio más populares. Desde la escuela primaria hasta la universidad, muchos estudiantes confían en él para resaltar ideas importantes y repasar con mayor facilidad. Pero, ¿qué dice la ciencia sobre su verdadera eficacia? ¿Realmente ayuda a aprender mejor o es solo una ilusión de productividad?


¿En qué consiste la técnica del subrayado?

Subrayar es una estrategia de codificación selectiva de la información, que busca destacar palabras o frases clave en un texto. La idea es sencilla: al marcar visualmente los fragmentos más importantes, el cerebro los identifica como más relevantes, facilitando su posterior repaso.

Existen variantes, como:

  • Subrayado lineal: marcar con una línea o color las ideas principales.
  • Código de colores: usar diferentes tonos según la categoría de la información (definiciones, ejemplos, fechas, etc.).
  • Anotaciones marginales: combinar subrayado con breves notas o símbolos.

Lo que dice la ciencia: evidencias sobre su eficacia

Aunque intuitivamente el subrayado parece útil, la investigación en psicología del aprendizaje ha mostrado resultados más matizados.

1. Evidencia de baja eficacia aislada

Según un influyente meta-análisis de Dunlosky y colaboradores (2013), publicado en Psychological Science in the Public Interest, el subrayado o resaltado tiene una eficacia baja cuando se utiliza como única técnica de estudio.
Los investigadores evaluaron diez estrategias comunes y concluyeron que el subrayado “no mejora significativamente el rendimiento en pruebas de comprensión o retención a largo plazo”.

Esto se debe a que, aunque ayuda a identificar información relevante, no promueve un procesamiento profundo, clave para consolidar el aprendizaje.

El subrayado no ha de utilizarse como técnica de estudio, pero sí como técnica para destacar visualmente conceptos que faciliten el recuerdo de conocimientos consolidados. Por lo que puede ser útil en un resumen o esquema para visualizar palabras o conceptos clave y evocar el contenido del temario.

2. Posibles beneficios cuando se usa estratégicamente

Otros estudios han encontrado matices interesantes:

  • Cuando el subrayado se combina con técnicas activas (como resumir, hacer mapas conceptuales o explicar con tus propias palabras), sí puede potenciar la comprensión.
  • En estudiantes con alto dominio del tema, el subrayado puede ayudar a organizar mejor la información y servir como guía visual para repasos posteriores.
  • También se ha observado que subrayar antes de una lectura crítica o discusión mejora la atención y reduce la distracción.

En resumen: no es la técnica en sí la que falla, sino su uso pasivo.


Errores comunes al subrayar

  1. Subrayar en exceso: marcar casi todo el texto reduce el valor selectivo.
  2. Subrayar sin comprender: hacerlo en la primera lectura puede llevar a destacar información irrelevante.
  3. Usar colores sin criterio: los códigos de color solo son útiles si siguen una lógica constante.
  4. No revisar después: si el subrayado no se convierte en un material de repaso activo, su efecto se diluye.

Cómo aprovechar mejor el subrayado

Para que el subrayado funcione como una herramienta útil y basada en evidencia, puedes seguir estas recomendaciones:

  1. Lee primero, subraya después: comprende el texto antes de decidir qué es esencial.
  2. Sé selectivo: limita el subrayado a las ideas clave, no más del 20–30% del texto.
  3. Combina técnicas: usa el subrayado como base para crear resúmenes, esquemas o tarjetas de repaso.
  4. Repasa activamente: cubre el texto y trata de recordar las ideas subrayadas sin mirar.
  5. Usa colores con intención: asigna un significado fijo a cada color (por ejemplo, conceptos – azul; ejemplos – verde; definiciones – amarillo).

Conclusión

El subrayado, por sí solo, no garantiza un aprendizaje efectivo. Sin embargo, puede ser un complemento valioso si se emplea de forma estratégica y consciente, dentro de un plan de estudio activo.
La clave está en convertir el subrayado en un paso intermedio, no en el fin del proceso: leer, comprender, destacar, elaborar y practicar.

Como muestran las investigaciones, el aprendizaje profundo no depende del color del marcador, sino de la forma en que procesamos la información.


Referencias

  • Dunlosky, J., Rawson, K. A., Marsh, E. J., Nathan, M. J., & Willingham, D. T. (2013). Improving Students’ Learning With Effective Learning Techniques: Promising Directions From Cognitive and Educational Psychology. Psychological Science in the Public Interest, 14(1), 4–58.
  • Fowler, R. L., & Barker, A. S. (1974). Effectiveness of highlighting for retention of text material. Journal of Applied Psychology, 59(3), 358–364.
  • Peterson, D. J. (1992). The effect of underlining on reading comprehension. Reading Research and Instruction, 31(4), 49–56.

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